DISERTACION
HIDRAULICO-CHI MICO-MEDICA
SOBRE
EL ORIGEN , NATURALEZA,
efectos , virtudes , y uso de las aguas
del Baño del Horcajo en el
termino de la
CIUDAD DE LUCENA,
PREMIADA EN *o. DE ENERO DEL
año de la fecha , por la Real Sociedad Labo-
riosa de dicha Ciudad , quien la da á luz en
beneficio de la Humanidad.
SU AUTOR
DONTHEODORO ESCOBAR . ,
Medico Titular de la Villa de Castro
el Rio , y Socio de mérito en
dicha Sociedad.
AÑO DE 1784.
Con licencia. En Córdoba en la Oficina de Don Juan
Rodríguez de la Torre, Calle de la Librería.
Nam qui sibi vivit , cesteros ne~
gligens , vita ejus super vacua est ,
& ipse superfinas homo generis nos-
tri. Ideo r añone , & Oracione nos or-
navit Deus , mentem , & ingenium
concessit , manas , pedes , vires cor -
poris dedit , ut his ómnibus , & nos ,
& proximum juvemus. S. Chrisos-
tom. in Matheum Homilía ?g.
A LA REAL SOCIEDAD
Laboriosa de la Muy Noble , y
Muy Leal Ciudad de
Lucena.
SEÑORES.
J)lchoso día para el Piloto, que después
de una arriesgada , y penosa navegación , rom-
piendo por entre naves enemigas , que le cer-
can , pone la suya en un Puerto muy segu-
ro : y felicísimo para mi , quando después de
haver sulcado el cristalino piélago de las aguas
del HORCAJO , de fuertes opuestas olas com-
batido , logro poner esta pequeña obra ba-
xo la protección de V. SS. , como en uno de
los mas seguros puertos de felicidad común.
Bien conozco , debería acusarse de te-
meraria la acción de presentarme k V. SS. ,
descubriendo tan de cerca la rudeza da mi in-
genio , y debilidad de mis talentos : y á la
verdad si no me constara bien , que V. SS.
se desvelan , y fatigan por el bien de todo
el mundo , y que son unos Ciudadanos lle-
nos de probidad , amantes de su especie , de
su
su Patria , y bienhechores de toda suerte de
gentes ninguna critica debería yo huir tanto:
pero como yo sé muy bien , que ademas de
estas notorias partidas , han pensado V. SS.
con seria reflexión , que es la empresa mas
urgente , mas útil , y conveniente la mejora
del Baño del Horcajo ¿ y que para esta to-
man adlualmente V. SS. las mas industriosas
medidas , siendo entre otras la de exortar los
de la Apolínea Facultad á hacer una Diser-
tación sobre el origen , naturaleza , efedlos,
virtudes , y uso de sus aguas ; estas circuns-
tancias , digo , me influyen tan entera con-
fianza , que me atrevo á rendir a V. SS, esta
obrilla , que espera ser adornada con la au-
toridad de ese Real Cuerpo ; para que pueda
con la dicha de tan poderoso favor ; lo que no
llega á presumir con el mayor aliento de sus
confianzas , y poderío de su autor , que desea
los aumentos mas crecidos , mas útiles , y lu-
cidos de tan Ilustre Cuerpo , á quien el Cielo
prospere largos años , para bien común , como
se lo pide en Castro el Rio en 10. de Enero
de 1784.
SEÑORES
B. L. M. de V.SS.
The odor o Escobar.
CENSURA DE DON JUAN
Portero , Medico en Ja Villa de
Cabra,
REAL SOCIEDAD LABO-
riosa de la M. N. y L. Ciudad de
de Lacena.
SEÑORES.
O Uando á impulsos de la conciencia , y
estos á los del conocimiento de mi
mismo me condenaba a perpetuo des-
tierro del Orbe literario , aun sin reserva de
la parte que hasta aquí tímidamente he prac-
ticado , me manda V. S. censure la Diserta-
ción Hidraulico-Chimico-Medica , sobre el
origen , naturaleza , virtudes , y uso de las
aguas del Baño del Horcajo en el termino de
dicha Ciudad $ su Autor Don Theodoro Es-
cobar , Medico titular de la Villa de Castro
el Rio ; qué perplexo me quedé entre mi
pro-
propria impericia , y el deseo de obedecer k
V. S. ! No me era sensible el exponer al Pu-
blico mi insuficiencia , si el engaño , que pa-
decía acerca de mi ese tan respetable Cuerpo:
mas tan ciega mi obediencia , como agrade-
cida me determinó á la inspección de la
obra , que en tres partes dividida expone su
Autor , con tanta claridad en todas , que pa-
rece ha puesto en cada una todo su esmero
en distribuir la sal de la discreción , comu-
nicar la luz de la verdad , y abrir la fuente
de la mas pura doélrina ; por lo que puedo decir
con Gerson de laudibus script. Prcedicat , eti-
que studet Script or , largitur , & aflixitur ,
sal dat fontem , lucemque futuris ; scienciam
diílat , amat , custodit , bonorat. Bolvi á leer-
la , pues llevado de la admiración me halla-
ba constituido mas en la clase de Elogiador,
que de Censor , y ya ó fuese por sus doftri-
nas ilustrado , ó de sus observaciones persua-
dido me incliné , podia el hombre , ayudado
su talento de la continua aplicación , pasar
las lineas de la verosimilitud , y en corto
tiempo llegar á una perfeéta madurez , digna
de alabanza , como dice S. Ambros. in obitu
Theodos : Non aiworuw canicies est laudanda,
sed moruir. : ibi perfecta est cetas , ubi perfecta
est virtus. Encontré pues Señores , una obra
metódica , un escrunio analytico , con las mas
seguras , y usuales pruebas según los mas cla-
sicos medíco-c’niinicos Autores , experimentos
fidedignos , y por mi en quanto a los efedtos
cutáneos comprobados ; de donde infiere son
los baños de las expresadas aguas , según me-
dicas reglas, para tantas enfermedades, que
temi los hiciera medicina universal ; mas cau-
tamente sagaz excluye aquellas , que no solo
no curarían , mas producirían terribles perjui-
cios , en fin hasta el modo de obrar de di-
chas aguas , quiere su viveza demostrar , pa-
ra lo que , aunque huye de nuestra limitada
capacidad , trae seleélas doétrinas , venerables
autoridades , en nuestra profesión discurre con
delicadeza , persuade con dulzura , y expone
sus racionales producciones con tan embidia-
ble destreza , que como que obliga á creer
como científico lo sible , y como verdadero
lo verosímil. Su estilo es tan natural , como
culto , el estimulo de su trabajo el compla-
cer á V. S. , la utilidad común , y el bien de
la humanidad , objetos todos dignos de una
reéta plausible intención , cuyas circunstan-
cias atentamente miradas dan bien á conocer
que esta obra es digna de la luz publica , útil
a la humanidad , y que su Autor procede en
ella con aquellas discretas condiciones , que
dice Cicerón in Orat. Acesín. n. 5 7. lib. de
clarit. Orat : Elegans in dicendo in existiman-
do admodúm prudens , in ómnibus absque dubio
Magister políticus , & per urbanas. Asi lo sien-
to , salvo meliori , de que quisiera estar ador-
nado para que igualara á su Autor , y á el
afectuoso deseo de servir á V. S. , con el que
ruego á la Divina Magestad le guarde en su
grandeza , y caritativo útil proceder. Cabra
xo. de Abril de 1784.
Juan Portero.
EL POR QUÉ
DE ESTA OBRA.
A Penas me miraron con el distintivo de
Medico en estas cercanías á la Ciudad
de Lucena , á donde me conduxo mi Estrella
sin tener aun completa noticia del terreno;
quando presentándose la estación del Estío,
se ve mi animo combatido de multitud de
Enfermos , pidiendo para su socorro la admi-
nistración de los Baños del Horcajo : yo to-
talmente innoticioso de tales aguas , conside-
rando la obra de tanto peso , mucho discurso,
y atinado juicio , que es la reíta aplicación
de este remedio , ignorando la fuerza , y vir-
tud de dichas aguas , dexaba ir los enfermos
desamparados. Pero al mismo tiempo mi com-
pasiva alma se apiadaba de sus males , el de-
seo de hacerles bien me animaba , no podia
ver con serenidad la ruina de mi próximo , y
con una mirada triste , y dolorosa veia reti-
rarse desconsolados los pacientes.
Este dolor se me doblaba al tocar , y
reconocer cada dia no corto numero de deplo-
rables enfermos , que al oir la singular vir-
5 tud
tud de estas aguas , por proprio , ó de un
imperito consejo , añadiendo al dolor de su
enfermedad las incomodidades del camino , la
ausencia de sus casas , abandono de su fami-
lia , perdida de su hacienda, improporcion pa-
ra la conmoda tranquilidad , y una descome-
dida , y rigorosa costa , se precipitaban á bus-
carlas , consiguiendo por termino de su dolen-
cia , unos ser partidarios de la Parca , y otros
duplicar sus gemidos con el aumento de su
dolencia , o ganancia de otra nueva.
Estos fúnebres acasos conocía yo con
dolor , que no tenían otro origen , que el in-
truso fatal escollo , en que van expuestos a
precipitarse los que buscan su uso , 6 sin ne-
cesitarías , o sin ir antes abroquelados con el
seguro método de un Facultativo , que los
disponga. También conocía yo , que para no
llorar mayores , y mas infortunios cada dia,
era el saludable remedio manifestar á el pu-
blico las virtudes de estas aguas , reconocien-
do sus minerales , y formando una Diserta-
ción sobre su origen , naturaleza , efectos,
uso , y virtudes.
Estos compasivos deseos se quedaban
por entonces ahogados en el corazón , solo
tenían el corto alivio de salir alguna vez a
los
los labios en conversaciones familiares con
algunos amigos compañeros , á quienes con-
sultados hallaba igualmente innoticiosos. Pe-
ro desde que vi , que la Real Sociedad de
Lucena penetrada de aquel activo zelo , con
que siempre ha sido útil , y ha procurado
los mas interesados socorros de humanidad,
exortaba mi pluma , ofreciéndome el decoro-
so titulo de Socio de mérito , si demostrase
las virtudes de dicho Baño , é informase de
las utilidades de tan precioso maniantal ; juz-
gué , no debía ya contenerlos en el interior,
contando con el apoyo , y protección de tan
Ilustre Cuerpo : en cuya atención contribu-
yendo al zeloso fin de esta Sociedad , y uti-
lidad de todos , me propuse no esconder ( co-
mo el Siervo necio del Evangelio ) sino em-
plear los tales quales talentos que aquel gran
Padre de familias me ha confiado , en hacer
una Disertación sobre el origen , naturaleza,
virtudes , y uso de estas aguas.
Ya veo , que la obligación en que me
he constituido pedia de justicia un criterio
delicado , un juicio profundo , una vasta lec-
tura , una versación nada vulgar , y una gran-
de comprehension en los varios ramos de li-
teratura , que abraza el estudio de las bellas
Ar-
Artes. Yo ( bien me conozco ) hombre llana-
mente desigual a tanto empeño , solo por el
bien común he procurado á costa de mi su-
dor , y frequente aplicación de mi desvelo
superar la rudeza de mi capacidad , vencer
los defedtos de mi ingenio exornándole de
noticias tales, y fragmentos tantos , que puedan
producirme alguna luz para la formación de
este volumen.
En vista pues de tan santo fin , creo,
que el Censor mas severo , en cuyas manos
caiga este escrito , ya que no le conceda la
aprobación , que no merece ; no le negara
una benigna indulgencia para los yerros, en
que puedo haber incurrido , ya que me co-
nozco arriesgado como el que mas , hallán-
dose mas expuesta que todas , á varios res-
valos mi pluma.
De verdad digo , que sola la causa pú-
blica es el obgeto que me ha propuesto , y
que ha causado en mi tan suave , pero fuer-
te violencia , que me ha sacado del natural
encogimiento , en que me tenia sepultado mi
propria ignorancia : en cuyo supuesto se de-
xa ver , que para su formación no me ha se-
ducido la vanagloria de perpetuar mi nom-
bre , haciendo época en los fastos de la lite-
ratura , ni algún otro motivo ya de interes,
ya de orgullo ha dirigido mi mano ; por
consiguiente no presume competencias mi
pluma con la de otro qualquiera autor , aun-
que sea un qualquiera ; soio se contenta con
exponer en esta obra algo de lo mucho , que
hay que decir de dichas aguas.
Para proceder pues con método divi-
diré mi Disertación en tres partes. En la
primera daré una ligera noticia del globo
terráqueo , la ethimologia de la voz Therma ,
el nombre , antigüedad , situación y descrip-
ción de dicho Baño , y las demas circuns-
tancias de su perdida , y hallazgo. En la se-
gunda con individualidad referiré el impor-
tante , dificultoso Analysis de esta agua,
asignando los minerales que le saturan , ex-
plicando su frialdad , y refutando la opinión
que le agrega la posesión de principios , y
privilegios , que no goza. En la tercera ex-
plicaré el modo de su obrar , los efedlos
que produce , las virtudes que atesora , se-
ñalando los males , que remedia , y em-
peora , y el método para usar bien de
ella. Comprobándolo todo con algunas ob-
servaciones decisivas , y manifiestas. Paso
ya
ya á ponerlo en practica , lo que ( Deo,
ejusque Dolorosa Matre auspicibus )
será con felicidad.
PAR-
Fol. i
PARTE PRIMERA,
NOTICIA DEL GLOBO TER -
raqueo , ethimologia de esta voz Ther -
ma , nombre , antigüedad , situación ,
descripción del Baño del Horcajo , y
amenidad del sitio de las
Navas .
Noticia del globo terráqueo.
§■ i.
N 'O CONTENTOS LOS HOMBRES
con lo que la superficie de la tierra
produce para su recreación , medicina , y ali-
nden-
1
mentó , quisieron desentrañar del centro de
ella los secretos , que la benigna naturaleza
les escondía : y registrando sus armarios , y
sótanos , encontraron , que de algunas caver-
nas , llamadas Piro/ilacios , salía un fuego sin
luz , cuya ardentísima materia era á manera
de la de la Cal , quando se rocía con agua,
aunque de mayor adtividad , y fuerza : que
el pavilo , de que se alimentaba , era la mis-
ma tierra preparada ; y que para que este
fuego se conservase mejor , sabia la natura-
leza le tenia abiertas bocas , y respiraderos
en los montes , y otras partes , por donde
vierta sus llamas , y desahogue sus humos,
que son los volcanes que vomitan fuego en
Sicilia Licia , Ñapóles , y otras partes.
Encontraron también en algunas caver-
nas tan proporcional mixtura de tierra , y
agua , que unidos estos cuerpos con la diu-
turna decocción del fuego subterráneo , re-
sultaba de ellos una phisica transmutación eñ
metales , como estaño , plomo , hierro , pla-
ta , y oro : y en medios minerales , como la
magnecia , tutia , oropimento , anthimonio,
estío , arcenico , alumbre , sulphur , y otras
infinitas sales.
Advirtieron también , que estos minera-
les
3
Ies eran como plantas encubiertas en las en-
trañas de la tierra , y que tenían alguna se-
mejanza en el modo de producirse ; pues na-
cen en el centro de los montes , y peñascos,
y subiendo como árbol de la profunda raiz,
van esparciendo los ramos con desigual me-
dida , que son las vetas mayores , y meno-
res , que entre si tienen notable travazon, y
concierto. Y en alguna manera , parece que
crecen los minerales ál modo de plantas , no
porque tengan vegetativa vida interior ; sino
porque de tal modo se producen en las en-
trañas de la tierra , que á largo tiempo se
van acrecentando , y estendiendo ; y asi pue-
de decirse , que son como plantas ocultas de
la tierra.
Advirtieron también , que después que
las aguas al mandato de su Criador : Congre -
gentur aqux tn locum unum : Dexando la su-
perficie de la tierra , obediente el curso se
dirigió á llenar sus profundidades , y caver-
nas , se juntaron estos dos elementos con tal
orden , y trabazón , que tienen entre si par-
tida una misma esphera , y abrazándose de
mil maneras , hacen un globo enmedio del
mundo.
Advirtieron también , que estas aguas
A agí-
4
agitadas por el ayre subterráneo , que sopla
por secretos fuelles , y canales en los hidro-
filacios , y cavernas del fuego , se despeñaban
por ocultos meatos , y repartiéndose por to-
do el globo interior , facilitaban su ascenso
hasta la superficie de la tierra , causando las
fuentes , rios , & c. : y que después de regar
la superficie , bolviendo á entrar por iguales
subterráneos condueños , confluyendo á el
mar , principal hydrofilacio ^ bolvian á salir,
en perpetua circulación, para beneficio perpetuo
de los vivientes.
Advirtieron también , que tropezando
las aguas en sus subterráneos condueños con
los referidos minerales , rayendo , limando
con su ímpetu , y embate sus paredes , arre-
batando con su curso sus moléculas , produ-
cen la diversidad de Thermas medicinales : y
al contrario pasando las aguas por el azufre
adusto , betun , arcenico calcinado , &c. , son
venenos por las malignas qualidades , que en
si traen aquellas terreas porciones.
Supuestos estos humanos hallazgos , co-
mo ligera noticia del terráqueo globo ; cor-
ramos por la ethimologia , historia , y
nociones de este nombre
Therma.
ethi-
s
ETHIMOLOGIA BE LA VOZ THERMA.
$. II.
I 1 i 'Herma es nombre griego , que significa
baño caliente , ahora sea natural , ó
artificial. Esta misma inteligencia le da Sé-
neca en sus Epístolas llamando á el therma
sudatorio. En virtud del qual origen parece,
no estiende su significación á los baños fríos:
pero los Médicos , y el común uso entien-
den por therma qualquiera baño frió , ó ca-
liente, que nace de mineral , y sirve á la
Medicina. En este concepto llamamos ther-
ma nuestro baño , cuyo nombre vamos a dar.
NOMBRE DEL B AñO.
S. III.
E S comunmente conocido por el nombre
del Horcajo , por estar contiguo a un
arroyo asi llamado. Llamase también de la
Baca , por haberse descubierto por el acaso
de haber sanado en su agua una Baca aban
donada por enferma. Dicese también Fuentt
de
6
de Santa Teresa , á cuya denominación tal
vez habrá dado fundamento la carta IV. de
la misma Santa ( tom. 3. de las Cart. ) á la
Illtna. Señora Doña Luisa de la Cerda , Se-
ñora de Malagon , que dice asi : » He alaba-
is do á nuestro Señor , de que el camino ha-
is ya sucedido también : harto se lo suplica-
w mos acá : plega á su Magestad sea ansi to-
» do lo demas. « En la nota 17. de esta
Carta dice el P. Fr. Antonio de San Josef
su Comentador : n Según parece de ellas en
55 Toledo entrego la Santa el libro .©Doña
» Luisa , quien lo llevó consigo en un viage,
» que hizo á Andalucía , en compañía de un
hijo que iba á tomar las aguas de una fuea-
15 te medicinal contra el accidente de piedra,
15 ó dolor de hijada , que padecía. Dixeron á
15 la Santa que solo distaba una jornada de
15 Montilla. Los que tienen conocimiento del
15 País , podrán averiguar qual fuese : pues la
« luz que hemos podido conseguir después de
» varias diligencias , es muy corta, «• Hasta
aqui toda la nota 17.
Oigase también lo que en Id Carta 12.
dice la Santa, hablando con la Illma. Doña
Luisa : 15 Viene de camino un pariente mió,
i> que siendo niño tuvo piedra , y con esa
» água
. 7 ,
«agua de esa fuente sano, que nunca jamas
v la tuvo. Huelgome de tan buenas nuevas,
v porque espero en nuestro Señor hade acae-
» cer ansi al Señor Don Juan : hagalo su Ma-
v gestad , como aca lo suplicaremos. «■
Según el citado Comentador ( Cart. 1 2.
not. 4. ) no es fácil de averiguar quien fuese
aquel otro pariente suyo , que curó del ac-
cidente de piedra siendo niño. Sabemos si,
que una rama del noble tronco de la Santa
se esíendió hasta Audalucia , por un Cava-
llero hermano de su Abuelo , llamado Alon-
so Sánchez de Toledo , que hizo asiento en
Granada: y otra fixó su solar en Osuna, por
un primo hermano de la Santa , hijo de su
Tio el Señor Don Francisco Alvarez de Ce-
peda. Alguno de estas dos familias pudo ser el
que sanó en aquellas aguas , pero no cons-
ta de dichas cartas.
El distar este Baño sola una jornada
militar de Montilla , el ser conveniente para
el dicho mal , con no haber á igual distan-
cia de esta Ciudad alguna otra agua medici-
nal , nos da algún fundamento asi para sos-
pechar ser este Baño la fuente medicinal , que
refiere la Santa ; como el haver sido esta la
razón de asi llamarle : pero siendo corta fian-
za
8
z,i la nota 17. da la Carta 4., aventuramos
ei acierto , y en caso de ser verdad , senta-
mos esta basa á favor de la antigüedad que
vamos á indagar.
ANTIGÜEDAD DEL B AñO.
§. IV.
E S cosa bien difícil de averiguar el anti-
guo origen de nnestro Therma , asi por-
que cuenta muchos años después de sus rui-
nas , como porque llego á abolirse su anti-
guo nombre por la imposición de otros. Y asi
para rastrearlo , es necesario establecer pri-
mero noticias las mas remotas de los Baños,
ó Thermas mas antiguos de nuestra Betica.
Abulcasim Abentarique Moro , que es-
cribió en la Hegira 142. (que coincide con
el año de Christo setecientos sesenta y tres,
partida 1. cap. 4. ) dice : En la Vandalucia
hay quatro Baños de fuente natural , donde se
bañan enfermos , y sanos , y en éllos hay edi-
ficios para hospedages. Pero no diciendo el
Moro quales eran , me veo en la precisión
de haverlos de buscar por otra parte.
No tengo duda en que aquel Autor
Ara-
9
Arabe hablo alíi de los de Albania ; pues es-
ta palabra Arábiga se interpreta baños y sa-
bemos per Rodrigo Mendez de Silba ( lib.
de la población gener. de España cap. 13.)
que estos eran famosos en tiempo de los
Moros, rentándoles el hospedage de los mu-
chos enfermos que acudian , quinientos mil
ducados anuales. Tampoco admite duda , que
los de Fuencaliente no se incluyan en los
quatro nombrados por Abentarique , por no
pertenecer este territorio á la antigua Be-
tica , y ser de los campos Oretanos , que
oy llaman de Calatraba. Bien , que era co-
nocida antiguamente la virtud de este Ther-
ma , llamándose ya aquel sitio en el siglo
doce Fuencaldas , como consta de la Crónica
de Calatraba. Congeturo pues , que los tres
restantes debian ser los de Graena , Hardales,
y los que describimos del Horcajo , que se
perdieron , y poco ha se han hallado en el
genero , y forma que vamos á referir.
El tiempo , las avenidas de gentes bar-
baras sobre nuestra nación , las irrucciones
que hicieron sobre nuestros antiguos pueblos,
y devastaciones sobre nuestra Provincia fue-
ron causa de perderse este Baño ; pero a la
mitad del siglo en que vivimos , se descubrid
IO
felizmente , por el acaso de haver sanado en
su sudadero la Baca ( ^ ) abandonada por
enferma.
Este descubrimiento hizo reparar á las
gentes , que estas salutíferas aguas havian te-
nido uso en otros tiempos ; por lo que ha-
ciendo algunas escavaciones , hallaron un es-
tanque antiguo , cuya argamasa denota cla-
ramente haverlo fabricado los Romanos : pues
su mezcla es la mixtura de cal , y arena , de
que estos usaban , que celebra Plinio ( cap.
23. lib. 36. de su hist. natur. ) y de cuya
especie entre otros vestigios , oy claramente
se manifiesta la fabrica de una antigua pa-
red , y enlosado , que no lexos de nuestro
baño se conservaba aun en el partido mismo
de las Navas.
No admite duda lo muy additos que
los Romanos eran en aplicar sus manos á
públicas obras , y que donde quiera que ha-
vitaron , á imitación de las Orientales Nacio-
nes , gastaron mucho en Thermas , asi para
bañarse , como para hacer en ellas el fuego
de la Naumachia. Testimonio de esta verdad
son
( * ) Luis Perez testifica , que antes que la Baca , sano
un Buey proprio de la Señora Doña Malgarita Ra-
mírez ; y que fué en el año 1734*
son los muchos , y celebrados Thermas que
huvo en Roma , y que en nuestra Betica no
lexos de Lucena nos han quedado vestigios,
en la Albufera de Espejo , que fue Atubi,
en Porcuna , que fue Obulco , en la Calle
del Baño de Castro el Rio , que fue Castra
Iuíia , y en la subida á el Castillo , y entra-
da de la Calle de la Rambla de Monte-ma-
yor , que según sus apasionados fue Ulia.
También es conocido , y á todos cons-
tante , que todos los Mahometanos , como
antiguamente los Gentiles , son tan inclina-
dos á Baños , que sin distinción de tiempo
tienen en ellos frequente pradtica , unos por
delicia , otros por corporal limpieza , y todos
porque por vana , y supersticiosa ley tienen
por obgeto la pureza de animo , que en sus
aguas consiguen.
Todo qnanto hemos dicho fundados en
la historia , y razón natural nos conduce á
pensar por consequencia precisa , é induélivo
poderoso , que nuestro Baño fue conocido por
los Romanos , continuando en tiempo de los
Moros», y que la virtud de sus aguas fue
conocida por ambos. No es de estrañar este
pensamiento ; antes se hace mas fundado si
atendemos á que Lucena está situada en la
B an-
12
antigua Betica , a quien el Moro llamo Van-
dalucia , y que fue población havitaaa de los
Romanos , continuada en tiempo de los Mo-
ros , y que unos , y otros tubieron en ella
prolongado asiento , y execuíaron precisos ac-
tos de civilidad : como lo testifican varios
vestigios pertenecientes a sus dos épocas que
se hallan , y han hallado en dicha Ciudad.
Testimonio de esta antigüedad es tam-
bién , la donación que de Lucena , su Casti-
llo , y termino hizo el Rey Don Enrique II.
por escritura otorgada en la Ciudad de Se-
villa en quince de Abril de la era de mil
quatrocientos y nueve , a Juan Martínez Ar-
gete , Alcayde de los Donceles 5 cuyo escri-
to expresando con individualidad los ramos
de la merced Enriquena , dice : » E con los
11 montes , é prados , é pastos , é dehesas , é
v rios , é aguas corrientes , é estantes , con
9 > fornos , é baños. « Esta expresión de Baños
en contra distinción de rios , aguas corrien-
tes , y estantes nos demuestra claramente,
que en aquel tiempo tenia esta Ciudad unos
Baños ; luego no conociéndose otros en su
termino , debemos persuadirnos fueron estos:
y que serian de valor , y precio , pues de
etra manera no expresaran entre cosas de
tanta importancia, é interés. En
*3
En fuerza de lo alegado se dexa cono-
cer , que estas congruencias , aunque no sean
suficientes para probar con evidencia el asun-
to ; con todo dan fundamento para unas con-
geturas probables , que sino deben ponerse en
la clase de históricas verdades , á lo menos
tienen la probabilidad , que es quanto se
puede abanzar en asuntos tan obscuros , y a
que debemos aceder , hasta que alguna plu-
ma mas bien instruida nos dé mejor idea de
nuestro Baño.
SITUACION DEL BAíjO.
§. V.
E N el termino , y jurisdicción de ía Ciu-
dad de Lucena en el partido que lla-
man de las Navas del Selpillar , distante de
dicha Ciudad por la parte de Oriente una
legua , confinante por el Occidente con el
termino de Aguilar , por el Sur con el de
Benameji , y por el Norte con el de Mon-
turque, á distancia como de seis varas del
arroyo que llaman del Horcajo , en una Al-
berca subterránea está situado dicho Baño.
Todo el terreno del manantial es de una
con-
14
consistencia floxa , suave , greosa , y sus pro-
ducciones son cardos blancos , y arrecifes,
espinos prietos , zarzas , y cardillos lechares.
Por la parte del Norte , y Oriente es-
ta la oja , que llaman de la Campiña , y al-
gunos cerros altos ; y por la del Sur el mon-
te , que llaman de las Sorreras , que contri-
buyen no poco á resguardar del Sol el Baño
alguna parte de la mañana , que es la única
sombra que tienen los Bañistas.
Mas no siendo esta simple razón sufi-
ciente , para que el curioso considere en
qualquiera destino , en que se halle , esta si-
tuación ; la demostraré según geographicas
reglas en la forma siguiente.
La altura del Polo , ó latitud boreal
geográfica del partido de las Navas es de
treinta y siete grados , y minutos de latitud,
y como quince grados de longitud á corta
distancia.
DES CRIPCI ON D EL BAñO.
§. VI.
H Aliábase antes nuestro Baño en un es-
tanque antiguo , hasta que el año de
se-
*5
sesenta y ocho de este siglo el P. Fr. Ra-
fael Muñoz , Religioso Agustino fabricó de
Argamasa el Albercón en que oy se halla,
que tiene de ancho tres varas , dos y quarta
de hondo , y cinco y medía de largo. Entra-
se en él por un pasillo de escalones ; y tie-
ne dos desagües de atanor , que descargan en
el arroyo inmediato.
Esta el suelo del Baño en ladrillado , y
por entre unos ladrillos sultos se ve salir el
agua á borbotones , levantando unas ampo-
llas , que suben á deshacerse en la superficie.
No es poco abundante , pues en el dis-
trito de seis horas se llena , poniéndose ca-
paz de que se bañen. Es tan permanente,
que habiéndose agotado todos los pozos , y
arroyos del partido , se ha conservado siem-
pre con la misma fecundidad en lo mas hú-
medo de Enero , que en lo mas árido de Agosto.
AMENIDAD DEL SITIO DE LAS
Navas ,
§■ vil.
E L partido de las Navas es llano , de
buen piso , el ayre puro , y saludable,
su
1 6
su Clima benigno , su temperamento medio,
y su terreno abundante , y proporcionado pa-
ra la producción , y cultivo de muchas , y
diversas especies de vegetables , y animales.
Pueblan este partido nueve Cortijos gran-
des , y una Huerta, que sirve asi para re-
creo , como para surtimiento de frutas , ber-
zas , legumbres , y otras yerbas.
No tiene mas Iglesia , que una Capilla
sin Sagra rio á devoción de nuestra Señora de
los Remedios , donde á golpe de Campana
se llama al Santo Sacrificio de la Misa.
Tiene una fuente de agua potable , de
pilar grande , con dos caños , y varios estan-
ques , y arroyos , como son el de las Pilas,
y el del Moro.
El corto tiempo de nuestra detención
en las Navas , y la precisión de atender a
el obgeto principal de la Analysis , no nos
permitieron hacer escavaciones , para indagar
la construcción interior de aquellas tierras,
ni el examen Chimico de los cuerpos natu-
rales , que se encuentran en sus senos. Nos
contentamos pues , con recoger los minera-
les , ó mas propriamente fossiles , que casi
en la superficie naturalmente se ofrecen : por
lo que advertimos algunos parages donde se
crian
1 7
crian piedras, de las que hacen excelente cal,
y buen yeso.
Toda esta diversidad conspira a ameni-
zar este sitio ; á todo lo qual si se añade la
agradable compañía de los Bañistas, mas bien,
que un albergue de achacosos , parece el par-
tido de las Navas un sitio de recreo
para sanos , y enfermos.
PAR-
i8
PARTE SEGUNDA.
DIFICULTAD , É 1MP0R-
tanda de la Analysis.
1 i.
C ASI invencible parece la dificultad de
poder rastrear los principios de que
está saturada nuestra agua ; asi porque su
Analysis es la mas fina * y delicada operación
de la Chimica ; como porque nos hace insu-
perable la dificultad la falta de inteligencia
en las lenguas cultas de Europa , en las qua-
les , y no en la nuestra s,e hallan escritas las
obras,
1 9
obras , que pudiéndose llamar maestras en el
asunto , nos pudieran instruir tanto en el ma-
nejo de los Phisícos instrumentos , quales son
la machina pneunatica , el thermometro , hi-
droscopio , balanza hydrostatica , ó dosisma-
tica ; como en los principios historico-phisico-
mineralogico-chimicos , que exponen las obras
del celebre Británico Hales , la Historia na-
tural del Conde Buffon , varias Disertaciones
publicadas en las memorias de la Real Aca-
demia de París, de la de Berlín, Vpsal, y
otras Sociedades literarias , y finalmente la
Chimica raciocinada de Mr. Baumé , y los
escritos mineralógicos del celebre Mr. Sage.
Privado pues de estos axilios ¿ Qué es-
traño sera , se me dificulte una operación,
que se dirige á nada menos , que á adivi-
nar la unión que la sagaz naturaleza con len-
to , y secreto trabajo forma del agua , y
otras substancias en sus mas ocultos senos , y
sótanos impenetrables á la curiosidad de los
hombres?
Sentada la suma dificultad de la Ana-
lysis , no por eso la hemos de calificar , co-
mo algunos , de imposible ; pues esto lexos
de desatar el nudo gordiano , seria cortarle
de tal modo , que desanimaría injustamente,
c y
20
y serviría solo de lisongear la indolencia. Asi
como pretender otros ( como Daniel Guiller-
mo Táller en la Disertación : De fallada ex-
perimentaran} chemicorum ad intiman Therma -
rum naturam explorandam ) que la Analysis
nada conduce para la reéta administración de
este remedio , es querer persuadir , que el
conocimiento de los ingredientes es inútil pa-
ra la acertada aplicación del medicamento,
que se compone de ellos.
Yo no dudo , que la Analysis por si
sola no da bastante luz para determinar con
exafta puntualidad las especies de males, en
que conviene su uso , ni el grado de eficacia,
que exercerán en su remedio. Al paso , que
es evidente , que sola la desnuda observa*-
cion de sus efeétos destituida del conocimien-
to del mixto de las aguas debe reputarse por
errónea , empírica , é insuficiente para juzgar
reétamente de sus virtudes.
¿Porque como es posible que un Pro-
fesor , ignorando el mixto del manantial , y
contentándose solo con observar sus efeétos,
pueda distinguir las curaciones que han sido
puro efeéto de la virtud de sus aguas? Lo
cierto es , que por tan arriesgado debe tener-
se el juicio que se forma de la virtud de las
‘.j aguas,
aguas , que depende de la combinación de
sus principios , por los phenomenos que se
observan en los pacientes ; como el que se
hace de los mismos principios por sus virtu-
des. Convengamosnos pues , en que ni la
Analysis sin la comprobación de las observa-
ciones praélicas de las enfermedades , ni estas
sin el auxilio de aquella son suficientes , para
que el Medico las prescriba con acierto , ni
el enfermo las use con fruto : deben pues
conspirar ambas para el logro de un mismo fin.
Persuadidos ya de estas verdades , pa-
semos á conocer las substancias que compo-
nen nuestra agua , dando justa , y rigorosa
cuenta de su Analysis.
AN ALT SIS CHIMICO.
§. II.
A Unque por distintos medios se hacen
manifiestos , y sensibles los principios,
de que constan las minerales aguas , los mas
genuinos , y seguros son los tres siguientes.
El primero el de la simple observación, con
el auxilio de los sentidos. El segundo el de la
mezcla de los reactivos chimicos. El tercero
el de la evaporación. ME-
MEDIO PRIMERO.
M Ediante el primero, registré las aguas,
y las hallé diaphanas , transparentes,
pero cubiertas de una nata p inguedirtosa, 6
vistosa telilla de varios matices , que sobre
nadando en la superficie , obstentaba los cam-
biantes del arco iris , ó del cuello de la Pa-
loma. Su olor ingrato , fétido , nidoroso , se-
mejante á un azufre rarefacto. Su sabor dul-
ce , declinante á cenagoso , y que se entur-
biaba con la solución de plata , y licor de
tártaro por deliquio.
Asegurado ya por estas pruebas de que
el agua no era pura , sino mineral ; esto es,
que contenia deversas substancias , que le co-
municaban aquellas propriedades , procedí á
el reconocimiento, y separación de estas ma-
terias. Y continuando el auxilio del sentido,
toqué las aguas , y experimenté una remisa
frialdad , ó temple regular , que por falta de
la celebrada invención del Termómetro no
pude según reglas considerar por grados ; pe-
ro me asegura un Curioso , que en la esta-
ción estival señala hasta cinco grados de frial-
dad : y esta estraña novedad nos inclina á
re-
23
reflexionar sobre la causa de este phenomeno,
que esplicaremos en su lugar.
Continuando pues el mismo medio , no
me pareció fuera de proposito entender en
la consideración de su peso. Para averiguar
la ligereza , o gravedad especifica de nuestra
agua , me subministró la Hydraulica el cani-
culo , ó vaso cilindro Statico , y poniéndolo
en el agua , observe , subió hasta señalar diez
signos , ó grados. Pero reparando que el hy-
drometro se mantenía en el agua casi á la
misma altura que dentro del agua destilada,
me hizo suspender el juicio , haciéndome
ceer á primera vista , que esta agua mineral
es tan ligera , como la mas pura del uni-
verso , lo que es incompatible con las expe-
riencias que se acababan de hacer con el
aceyte de tártaro por deliquio , y la solución
de plata ; las quales manifiestan que nuestra
agua participa de sales , que precisamente
deben aumentar su gravedad especifica. Pero
reflexionando , que se manifestaba en el agua
un principio ethereo-volatil , que se demos-
trara mas adelante , que por su naturaleza es
mas ligero que el agua destilada , y que po-
día muy bien compensar el peso de las sales,
y formar con el agua un compuesto , que no
exceda en gravedad especifica a la destilada;
se nos dexó de estranar dicho phenoroeno.
Volviendo pues á seguir el mismo me-
dio , tragué corta pordon de agua , y exci-
tándome algunas nauseas , pregunté á aque-
llas gentes del partido , que si la bebían , y
respondiéronme : que no , que causaba Bascas.
Para examinar mejor su naturaleza,
metí en élla un escudo de plata , y dexan-
doío algún tiempo , observé , fue mudando su
color en fusco ; cuyo efecto generalmente
aseguran obserbado en las tumbagas , y otras
medallas de plata.
Esta prolixa averiguación de oculares,
y tangibles inspecciones esta claramente evi-
denciando ser azufre el mineral , de que cons-
tan estas aguas. Pero como estas exteriorida-
des nos dexan en la corteza de las cosas ; nos
precisa por otro mas exquisito modo , acer-
carnos á el conocimiento intrínseco de su na-
turaíeza : para lo que me vali del segundo
medio , esto es , de la mezcla de los re-
aéhvos chimicos , con los que prac-
tiqué las operaciones
siguientes.
2 5
MEDIO SEGUNDO.
P Use en nn vaso de vidrio fino una por-
ción de agua , y echándole correspon-
diente porción de sai de tártaro pulverizada,
observé , no hizo la menor novedad.
Puse igual cantidad de agua en otro
vaso , y derramando dentro suficiente porción
de espíritu de vitriolo , hizo una levísima fer-
mentación.
En otro vaso con la misma porción de
agua arrojé suficiente cantidad de espíritu de
nitro , y observé la misma leve fermentación:
manifestando estas pruebas ser nuestra agua
de naturaleza alkalica.
Puse otro vaso con igual porción de
agua , hechandole la corespondiente cantidad
de vinagre de Saturno , formó rio corta por-
ción de precipitado de un color inclinante á
un leve amarillo ; phisica prueba de que el
agua tiene alguna materia sulphnrea , ó phlo-
gistica.
MEDIO TERCERO.
E j'L tercero medio de analysar las aguas
'j minerales , es el que facilita la vulgar
eva-
ió
evaporación en competentes vasos hasta la
remanencia de los cuerpos salinos , 6 ter-
restres.
Tomando pues este medio , puse a eva-
porar en hasi¡a de barro vedriada a fuego
lento de carbón cien libras medicinales de
agua , y resultó de remanente tres dragmas,
y diez y seis granos de un conereto cenicien-
to-terreo-saliforme , de gusto salino-terreo
con poquísima agudeza , suave , oleoso , y
blando ; pero enteramente despojado de sa-
bor , olor , y color de azufre ; acreditando
este phenomeno , que la sulphurea parte que
nuestro mineral goza es de naturaleza volá-
til , y como tal arrarada mas , y mas por el
agente ígneo , tomando su correspondiente
superior parte , avoló ; sin dexarnos mas ras-
tro , ni vestigio de su hospedage , que el im-
paciente deséo de encontrarle.
Pero no despreciando esta operación,
quise examinar por otro medio la natura-
leza de nuestra agua : y tomando el residuo
que quedó en el asiento del vaso evaporato-
rio , le infundí en el espíritu acido de vitrio-
lo j y resultó fuerte , y manifiesta fermen-
tación.
Exectítada la misma Operación con el
es-
2 7
espíritu de nitro , y de vinagre , sucedió lo
mismo ; con lo que enteramente quedé sa-
tisfecho , ser su extirpe al-kaíica.
Las expuestas señales de azufre , que
el sentido advertía , y el ser la sal del resi-
duo de naturaleza alkalica , que según sentir
de los Chimicos , es el agente mas proprio,
único , y eficaz para disolver el azufre mi-
neral , me persuadieron , y con razón , que
nuestra agua es una verdadera disolución dél.
Este fundamento , el hacerme presente aque-
llas gentes del partido los prodigiosos efeétos
del cieno , y el reparar yo que aquel cieno,
tierra , y piedras estaban cargadas de un be-
tún blanquecino ( que Francisco López el
Zanjero , y otros llamaban mocos blancos)
sospechando yo ser sulphureo ya fixo por al-
gún agente aereo , pasé á indagar por el si-
guiente sencillo modo este sulphureo mineral.
Medí quatro onzas de agua potable lim-
pia , y en ella fui labando con los dedos una
porción de cieno , y piedras , que recogí par-
te de la poza , parte de los derrames , y ha-
ciendo soltasen en el agua la substancia sul-
phurea que tenían pegada , continué el ex-
triegue , hasta que adquirió color , y consis-
tencia de una substancia láctea natural : después
D de-
28
decanté el licor en otro vaso , para que las mo-
léculas terrestres quedasen en el fondo ; y
considerando podría tener aquel liquido has-
ta una dragma de solido sulphureo , le agre-
gué tres partes de sal de tártaro , y ocho
onzas mas de agua común : lo agité todo
bien , y puesto á fuego , coció sin violencia
hasta , que adquirió un color rubicundo , se-
ñal de perfecta disolución : lo aparté del fue-
go , y frío lo pasé por un filtro de estraza.
A este licor le infundí el espíritu de vina-
gre , y resultó un licor laóteo , precipitán-
dose después al fondo en polvos blancos , re-
sultando , como conocerá el versado , el ver-
dadero magisterio del azufre.
Este hecho nos dijo claramente , que
el azufre que posee nuestra agua , es volátil,
y que el cuerpo salino , que le disuelve , es
de naturaleza alkalica.
No tiene duda , que el azufre que se
manifiesta en nuestra agua es aquel principio
sulphureo inflamable , que se da en la Chi-
mica j esto es , una substancia subtil , blanda,
untosa , que varia de aspeólos , según las di-
versas impresiones , que admite , que desa-
parece por su volatilidad: pero en el cieno
io encontramos transformado , obstentando
las
2 9
las condiciones de un verdadero azufre co-
mún. De esta nxacion no me parece otra la
causa, que la introducion de un acido, que
anda volitando en la atmosphera , que unién-
dose al sulphureo principio , asociándose con
las materias terreas , es capaz de precipitar-
lo , y reduciéndolo á un perfecto magiste-
rio , constituirlo con todas las dotes dé un
verdadero azufre común.
Ninguno duda, que haya en el ayre uq
acido hábil ( aunque insensible ) para pene-
trar las piedras , y tierras ; mientras se obser-
va todos ¡os dias , que las tierras de donde
se ha sacado la sal , quanto se ha podido,
la reciben de nuevo , y se aumentan de pe-
so notablemente , haviendo sido puestas á el
ayre. Asi lo siente el Dr. Nicolás Lemeri
( en su curso Chimico fol. 9. ) y nos lo au-
thoriza el celebre Federico Hoffman ( folio
249. selectas observ. ) por las siguientes pa-
labras : Acidum itaque tale , quod principia m
sulpburis constitutivum sit , inaere hospitari.
Cerciorados ya , que el azufre , de que
consta nuestra agua , es de condición espiri-
tuosa , y que el cieno goza de un azufre fi-
xo , y común ; volvamos á segir nuestra ru-
ta analytica, procurando descubrir otros prin-
cipios. El
3 o
El ver salir a borbotones el agua de lo
hondo de la tierra , ascendiendo á deshacer-
se en la superficie unas ampollas de ayre
yistosas , semejantes á las que los muchachos
forman , soplando por un cañuto en espuma
de jabón , nos dio á conocer , que de las en-
trañas de la tierra sale mezclado , y agitan-
do el agua cierta especie de ayre , que aun-
que no abunda tanto en nuestra agua , que
podamos llamarle etherea j se halla en bas-
tante copia para producir parte de los no-
tables efectos que nos han descubierto los mo-
dernos en el ayre fixo , nos han enunciado
los papeles públicos , é indicaremos en otro
capitulo.
Este principio pudiera recogerse por
medio de la maquina pneumática , ó por me-
dio del aparato del celebre Hales ; pero ha-
llándose , como se halla manifiesto á los sen-
tidos , ó digámoslo asi , visible en nuestra
agua , hemos escusado otros experimentos
phisicos , y chimicas pruebas.
El fétido olor, los efeítos de colorar
la plata , el precipitado inclinante á amarillo
leve , que el vinagre de Saturno en el agua
formó , y el competir ésta en ligereza con
la destilada , y los efeítos prodigiosos para
3 1
remediar las enfermedades cutáneas , nos hi-
cieron manifiesto en nuestra agua un princi-
pio volátil , que los modernos phisicos lla-
man phlogisto , á quien tienen por cora prin-
cipio del azufre , y á cuyo elemento ponen
en la naturaleza por basa , y causa material,
é inmediata de los colores , como las sales
son de los sabores.
Demonstrada ya por los posibles medios
la particular naturaleza de nuestra agua con
todas las propriedades que la comprueban,
como son olor , sabor , color , peso , y los
caradferes que la acreditan ; restaños para fi-
nalizar nuestro Analysis , explicar su sensii
ble , y temida frialdad.
Para pasar pues á este examen , debe-
mos primero considerar el agua según las
nociones de su elemental naturaleza.
Es el agua la mas antigua substancia,
noble , apacible , y deleytable , que en la
maquina del Orbe se registra. Es notablemen-
te homogénea , é incorruptible , deduciéndose
uno y otro de sn modo de substancia , y de
haver quedado frustrados los mas eficaces
medios dirigidos á descompaginar su textura,
y descubrirle hethereogeneas partes , de que
pueda esta ser phisica resulta. Es un cuerpo
á
32
á todos patente , ageno de olor , color , y
sabor ; es un fluido universa! , claro , y dia-
phano , y que moja los cuerpos que toca:
pero en tan claro , y obvio elemento no es
poco obscuro rastrear con claridad la textura,
sitio , figura , y coordinación de sus molécu-
las. Por lo que siguiendo los Systemas mo-
dernos , nos aplicaremos a aquél con el que
se adaptan mas bien su naturaleza , y pro-
piedades.
Atendiendo solo a los phisicos pheno-
menos en el agua observados , juzgamos por
mas verosímil con el doéto Boerhraave ( proc.
chem. tom. i . ) que ella es una colección de
mínimos cuerpezuelos de espherica figura,
internamente vacíos , sin poros en su compa-
ge , de muy lisa superficie , de iguales dia-i
metros , y por consiguiente de iguales espe-
cificas gravedades.
Sea phisica prueba de este quidditativo
ser la constitución mecánica de los phisicos
phenomenos en ella observados.
Ser el agua el universal , y mayor flui-
do de la naturaleza , nos explica á conse-
quencia ser el mas apto , y pronto á conce-
bir movimiento en sus moléculas , deslizán-
dose unas sobre otras : luego siendo la esphe-
iica
33
rica figura con lo liso de la superficie a esto
la mas proporcionada, ; no- tenernos, reparo en
conceder esta en las aqueas moléculas.
Corrobora esta esphericidad eí gran va-
cuo , que convence en el agua su gravedad
especifica ; pues comparada esta con la del
oro es diez y nueve veces menor ; y asi es
probable , que en este fluido respedto de su
mole haya lo menos quarenta veces tanto
mas de espacio vacuo , que de materia : ¡o
que se acomoda bien con los grandes vacuos,
que en sus intersticios dexaran sus moléculas,
siendo de figura espherica , y no de figura
oblonga.
Esta multitud , y dirección de vacuos,
que tiene el agua en fuerza de su natural
textura , dando paso franco á el luminar ra-
yo , es la causa phisica de su diafanidad : y
por consiguiente siendo corto el numero de
rayos reflexos , y modificados por subtiles
sombras de las minimas espheruias aqueas,
son tan en estremo subtiles , y dispersos , que
á el organo visibo se hacen insensibles , ex-
plicando su ningún color.
El defecto total de olor, y sabor en el
agua no es menos prueba de lo espherico , y
liso de sus corpúsculos : pues constando lo
sa-
34
sápido de partículas rígidas , que punzando
la nervea papila, causen la sensación sapida;
siendo á esta ineptas las esphericas lisas mo-
léculas, como eá evidente ; no admite duda ser
esphericas lisas las moléculas aqueas.
El ser incompresible , é inelastíca el
agua , es clarísima prueba de no tener po-
ros en su compage : lo que evidentemente
prueban varios curiosos experimentos , y con
especialidad el celebre hecho ( según Boerh-
raave loe. cit. ) por el gran Duque de T os-
cana.
La homogeneidad sufría , e igualdad de la
especifica gravedad que se nota en los aqueos
corpúsculos , mediante la qual se equilibran,
es razón suficiente de ser sus corpúsculos de
iguales diámetros.
Esplicada ya la elemental naturaleza del
agua , considerada en su primer oriente , y
estado de total quietud , procuremos conocer
el espíritu que la mueve.
Atendiendo bien á la expuesta natural
textura del agua , parece no nos esplica mas,
que una rara facilidad , una grande prontitud
á deslizarse sus moléculas, y por consiguien-
te á moverse. Mas como para el movimien-
to sola esta disposición no basta ; es indis-
pen-
pensable buscar movente , que introducido en
sus vacuos , las agite. Que este sea un com-
plexo de igneo-ethereas partículas la sagra-
da Escritura , y experiencia nos lo afirman.
Esta nos dice , que el agua en faltándole el
calor del sol se yela , como se ve en la No-
ruega , en el impraéllcable camino de la Chi-
na , y mar elado , á donde no llega la vir-
tud calefaciente del Sol , por estar debaxo
del Polo Artico ; no sucediendo asi en las
partes , sobre que caen las Zonas calidas mas
cercanas á el Sol , donde se ve el agua con
suma fluidez.
La Sagrada Escriptura nos dice ( Psalm.
x 47. ) que el Espíritu de Dios , ó el fuego
( según SSa. de SS. PP. , y Espositores ) ha-
ce fluidas las aguas : Fhbit spiritus ejus ,
fiuent aqux. Y , en el primero del Genes. , que
el mismo Espíritu calentaba las aguas : Spi-
ritus Domini ferebatur super ctqnas ; idest fo-
vebat aquis. Con lo que concuerdan el Phi-
losofo (libro 1. de anim. cap. 2.) el inge-
nioso Junken en los experimentos de los
principios naturales, y el Medico Francisco
Valles ( cap. 1. de su Philosofia Sacra ) donde
convence con Hippocrates , y Platón , que
el fuego le da á el agua fluidez , movimien-
to , y fecundidad. E Que
3 6
Que el ether se contenga en el agua,
su misma naturaleza lo evidencia , é Hippo-
crates nos lo enseña en el libro de natura
pteri.
Infiérese de lo dicho claramente , que
el agua en su primer oriente considerada es
de si indiferente tanto á la calidez , como k
la frialdad : y que á proporción que fuese
mas , ó menos violento , y en extremo do-
minante el vigor de las Ígneas partículas,
de modo que las aquosas violentamente se
muevan , las ethereas adquieran notable ex-
pansión , y raridez , contrayendo esta misma
todo el aquoso cuerpo , manifestándose con
notable energía la especial acción del Ígneo;
sera caliente mas , ó menos según fuere es-
te dominio : y a la contra á proporción que
fuese mas , ó menos vigorosa , y eficaz la
causa para expeler , ó suprimir el ígneo mo-
tor , censar, ó reunir la parte echerea en las
partículas aqueas , sera fría mas , ó menos á
proporción de .su eficacia , y vigor.
Luego que las aguas , que nacen cer-
canas ¿ volcanes, o pasan por tierra calci-
nable , por pirites , materias sulphureas , y
otras masas igníferas se manifiesten calidas;
esta claro.
Lúe-
37
Luego que pasando el agua , ó nacien-
do el therma en tierras que carecen de pi-
rítes , y otras masas igníferas , y al mismo
tiempo al salir de sus hydroíiiacios encuen-
tran masas nitrosas , frías , é incapaces de
encenderse ; salga el Therma frío , es consi-
guiente.
Ya pues no se estranara , que en la es-
tación del estío rara , y espongiosa aquella
tierra , manifiestos sus poros , libre la subter-
ránea exhalación calida , y por tanto respec-
tivamente ausente el Ígneo motor , y mas
denso el ether subterráneo , las sulphureo-sa-
linas partes ocupando con enérgico vigor
gran parte de los vacuos de nuestra agua,
interponiéndose entre sus espherulas , unién-
dose , tocándose estas por mas puntos , que
uno , tropezando en lo desigual de sus an-
gulosas superficies , resultando por este me-
dio un cuerpo sulphureo-salino-aqueo de mas
reunidas particuias compaginado , cause tan
pesada atmosphera , que gravitando sobre la
corporal superficie , comprimiendo el cutis,
rechazando de la periferia al centro el san-
guíneo rayo , á su falta se experimente la
suma frialdad en el estío ; y por la razón
contraria el temple regular en el invierno.
Es-
3 «
Estas son las lineas que ha podido ti-
rar mi insuficiencia por el dilatado campo
de la Chimica sobre la mas genuina inspec-
ción de nuestra agua. Estos son los ensayos
que he hecho sobre su naturaleza , no á las
costosas expensas , que tratando de otras, hi-
zo Federico Hoffman en la Alemania , Her-
mán Boerhraave en la Holanda , los Señores
Vanél , y Vayén en la Francia, Mr. Cra-
mer , y Greciu en la Inglaterra , y los auto-
res del ensayo sobre las aguas de Aranjuez
en nuestra España : pues estos grandes hom-
bres con el favor , y largueza de sus Sobe-
ranos pudieron gastar caudales immensos:
pero yo á expensas de mis visitas , único
Mayorazgo de mi Casa he hecho en la Ana-
lysis de nuestra agua quantos ensayos , com-
binaciones , y observaciones hicieron tan
grandes hombres en el descubrimiento de las
suyas. Por lo que creo tenerlo enteramente
satisfecho , sino me llamara la atención la
vulgar Opinión que da á nuestras aguas el
especial titulo de mercuriales , ó azogadas:
haviendo inclinado á esta creencia la acre-
ditada voz del Cirujano Don Luis Peyronet,
que en el discurso de veinte y dos años ob-
servó especiales sus efeífos en los plagados
de
SP
de gálico fermento. Este fundamento , y no
otro ( según consta de su respuesta á una
consulta ) pudo persuadir á este praético , á
que su mineral era de azogue , y por tanto
á motivar la corriente voz de mercuriales:
por lo que no pudiendo omitir la satisfacción
que en esta parte corresponde ; pasaré con
brevedad á exponer mi parecer sobre el
asunto.
Que cure nuestra agua felizmente al-
gunos galicados , no es prueba suficiente de
ser mercurial su mineral : basta pues para
este efedlo , que ella sea de naturaleza di-
solvente , y que los veneros sympt ornas de
«na estagnación lymphatica sean procedentes.
Por iguales principios observamos en alivio
de los galicados el guayaco , y otros leños , y
no por eso considerará el versado azogue en
el guayaco , y otros leños. Igual beneficio
les presta el regulo medicinal , y no pode-
mos creer que en la eficacia del azogue con-
siste su virtud medicinal.
No obstante , que estas razones son su-
ficientes para refutar dicha opinión , dilatare-
mos un poco mas el fundamento.
El cuerpo mercurial no permite que el
agua natural le disuelva , y menos que en
sus
4 o
sus espacios suspenso le contenga en globosa
forma : ni hasta oy se ha encontrado fuente,
cuya agua sea capaz de semejante disolución,
suspensión , ni producción.
Pero aun suponiendo , que nuestra aguá
fuera de tal naturaleza , que contubiera el
cuerpo mercurial ; deberíamos considerar á
éste en aquel fluido , ó en estado natural , a
disuelto. Si del primer modo ¿quien no ve,
que atenta su pesadez no pueden las aguaj
de qualquiera naturaleza que sean , tenerlo
suspenso en sus espherulas ? Y aun en el ca-
so de darse tan copioso , y rápido fluxo , que
desuniendo sus atomos , elevándolos por me-
dio del elemental fuego entre las aquosas es-
pherulas hasta la superficie de la tierra , lue-
go que llegasen estas á su debida altura,
perdiendo ei batimento de la vena } toman-
do el agua reposo en el estanque , ó lugar
deí Baño ; ¿ no era preciso que por ley na-
tural los mercuriales atomos baxaran al fon-
do del estanque , y que entonces la vista
perspicaz , ó microscopio los encontrara ? Con
este conocimiento hice una , y otra inspec-
ción en nuestra agua , y no encontré tal
cuerpo mercurial.
Pero aun dando que en nuestra agua
hu-
4i
hubiese tales mercuriales atomos , no por
eso podía servir ella de socorro á ios galica-
dos , pues por mucho que con los repetidos
choques del agua el mercurio se agitara , no
es bastante el calor , que se excitara , para
disolver su substancia • y por consiguiente
no puede prestarle á ésta aquellas virtudes
que athesora. Esto mismo comprueba la chi-
mica experiencia en la operación del agua
hermética , en la que sufriendo un fuego de
mucha mas graduación el mercurial cuerpo,
vemos conservarse su natural textura , y di-
solverse solo cierta porción de sus sales. Mas cla-
ramente lo evidencia la mucha agua que se
halla en las minas del azogue en la Villa del
Almadén , la que pasando por las mismas
paredes del Cinabrio , no las observamos con
mercurial virtud ; ni hemos visto , ni oido,
que tales aguas tomándolas por dentro , ó
usándolas por fuera hayan curado algún
galicado.
-Si el azogue disuelto se hallara en
nuestra agua , era preciso lo estuviera á fa-
vor de unas sales acido-corrosivas , que son
el único menstruo , que ha descubierto la
Chimica para la disolución del mercurio : ¿ Pe-
ro en tal caso no esta claro , que lejos de
ser
4 2
ser potable nuestra agua , seria entonces ve-
nenosa , y mataría a quantos la bebiesen ? En
estos términos nos seria muy fácil manifes-
tar el mercurio en el agua , ya precipitán-
dolo al fondo de un vaso por medio de un
menstruo precipitante ; ó ya el amalgamán-
dose con ¡as monedas de oro , y cobre den-
tro del manantial. Probamos por ambos me-
dios , y no correspondió el efecto.
Que nuestra agua no contiene acido-
corrosivo , bastantemente consta ya de la
Analysis.
Sirva finalmente de prueba la misma
tierra , donde se halla el mercurio. Este or-
dinariamente esta debaxo de las montañas,
cubierto de piedras blancas , y tiernas , co-
mo la cal ; en cuya tierra montuosa se crian
las plantas mucho mas verdes , mucho mas
grandes , pero sus producciones de ojas , flo-
res , y frutos son mas tardidas que en otros
parages : luego siendo greosa la tierra de
nuestro baño , y sus producciones no de esta
clase , hasta esta desmiente el fingido cuerpo
mercurial.
Estas breves reflexiones , y constantes
experiencias demuestran con evidencia el en-
tusiasmo , y grave error , en que vivió Pey-
ronet,
43
ronet , atribuyendo a estas aguas los princi-
pios , que no tienen ; y lo poco fundada , que
es la vulgar fama , con que son alabadas con
la corriente voz de mercuriales.
La justa desconfianza de mi mismo me
obligó á repetir varias experiencias , para
asegurarme , de si yo era el que me equivo-
caba , ó el chirurgico Peyronet : pero como
por una parte son demostrables estas mate-
rias , y por otra vi , que las excluían de
nuestra agua las reiteradas tentativas , que
praétiqué para descubrirlas , que son las mis-
mas que prescriben los Chimicos mas clasi-
cos ; renuncié la esperanza de tropezar con
la supuesta mercurial substancia.
RECOPILACION.
D E todas las observaciones , y experi-
metos apuntados en mi Analysis resul-
ta contener el agua del Baño una especie
de hígado de azufre salino-terreo , esto es,
un azufre disuelto á favor de una sai alka-
lica , á quien sirve de base aquella tierra,
que los antiguos llamaron Cimolia , y la 11a-
F man
44
man también Eritriade , Samia , Selenusia &c.
( tomando estas denominaciones de los dife-
rentes sitios , y lugares ) que es una tierra
suave , oleosa , alkalina , en una palabra la
Greda ; cuyas facultades para templar los
humores agitados , embotar los ácidos , y
acrimonia , y curar toda seca Hyppocondría
son de tan eficaz virtud , que exceden á
toda ponderación. Resulta también un prin-
cipio phlogistico , y mediana porción de ayre
fixo. De lo dicho se infiere ser la natura-
leza de nuestra agua sulphureo-salino-vola-
til , y que en orden á su entidad corres-
ponde con el particular modo de obrar na-
turales efeétos , numerosos usos , y virtudes,
a la clase de estos principios , en el modo
que ahora se dirá.
Pero antes de pasar á esta empresa,
no será fuera de proposito añadir aqui , que
estas observaciones , y experimentos , con
que al pie del manantial procuramos descu-
brir los minerales de nuestra agua , los prac-
ticó conmigo Don Januario Aguilar , Ciru-
jano , quien por la afición á la Farmacia,
que estudió antes que la Cirugía , en ofici-
na publica , por el discurso de cinco años,
tuvo gusto de asistirme en la Analysis $ y
que
45
que examino los residuos , y mixturas Chi-
nacas Don Juan Perez Moreno , Profesor pu-
blico de Farmacia en esta Villa ; cuyos
sugetos me han hecho el favor de asistirme
en esta prolixa tarea. Presenciando estas ma-
niobras el Señor Don Thomás Ortiz Repiso
vecino de la Ciudad de Lucena , y todos los
vecinos de las Navas , en especial Francisco
López el Zangero , Juan Ximenez,
Cintas , y otros.
PARTE TERCERA,
MODO DE OBRAR , EFEC -
tos , y virtudes del agua.
§■ L
E N vista de la esterilidad con que hasta
el dia han hablado de esta materia los
mas sabios praéticos , es punto bien delica-
do , satisfacer con generales razones su sin-
gular modo de obrar : no obstante , repre-
sentaremos lo que se nos ha ofrecido mas
natural 3 para que en el tropiezo de lo que
sea
47
sea menos fundado , campeen mas claros dis-
cursos , dándonos mejor luz , para conocer eí
particular modo de obrar de este mineral de
tantos admirado, y hasta oy de ninguno to-
cado.
Si á el enfermo en el Baño al princi-
pio lo miramos , le observaremos con una
universal horripilación en su maquina , sig-
nificándose con la sensible frialdad , tremor,
congosa , opresión en la respiración , rostro
amoretado , &c. ; de cuyos symptomas no
aparece otra causa , que la extraña impre-
sión , que la pesantez del agua en su maqui-
na causa. Es sin duda tan extraña su atmos-
phera , que á su presencia toda la economía
animal se turba , se extremece , se aterra , y
se horroriza.
Violentada asi la maquina , llamándose
de lo exterior á lo interior , retrae sus líqui-
dos contra el centro corazón , y violento es-
te con tan extraña carga , opreso , cargado,
fatigado se levanta contra tal repulsa , y
usando de su distaltico , y systaltico golpeo,
embate los líquidos contra la pared cutánea,
y acelerando su impulso , procura vencer la
extraña impresión de su contraria atmosphe-
ra , y franquear a sus líquidos aquel libre
cur-
4 §
curso , que señalado á su esphera en movi-
miento placido se tiene determinado.
En este estado parece natural , que hi-
jos de ia naturaleza , ó maquinosa fabrica se
sigan en ella ios siguientes efeétos.
Primero el continuado , y fuerte pulsa-
torio giro del corazón contra la extima car-
gada pared , mediante el qual se baten , des-
quician , y desbaratan succesivamente multi-
tud de sales , que secretados , consqpitos , y
encepados en el miliar glanduloso texido,
causaban á interpolados tiempos varias afee-:
dones cutáneas.
Segundo la oscilación , ó violenta mo-
vilidad oscilatoria de todas las hebras que
componen la maquina , que adquiriendo a
presencia del agua violento elater , baten,
trillan , desmenuzan , y poniendo en movi-
miento con mas tono las partes , disponen a
la disolución , rosolucion , excreción , secre-
ción , y evacuación los líquidos todos de la
maquina.
Si atendemos al paciente después de su
entrada en el agua , le advertiremos a bre-
ve rato , y en el progreso del Baño succe-
siva moderación del frió , tremor , y demas
symp tomas , respectiva agilidad , respiración
49
libre , color mas natural ; y en una palabra
mas placido , mas sereno , y con mas liber-
tad. Este restablecimiento proviene sin duda
alguna , de que el primer músculo corazón,
empujando los liquidos contra la pared cutá-
nea , venciendo , lebantando en parte la at-
mospherica carga , facilitando á su liquido
mas libre , y pervio paso , llega á rayar mas
cerca , 6 menos distante de la pared cutánea,
esphera , que para su placido movimien-
to se tiene determinado , y le havian cohar-
tado.
En este estado parece consiguiente , que
hijos ya del agua se produzcan en la maqui-
na los efedtos siguientes.
Primero, que a presencia de su virtud
madefaciente las hebras todas de la maquina
se humedezcan , insucen , reblandezcan , y
dispongan pervios los poros á la fácil intro-
ducción de sus espherulas hasta los mas in-
timos recesos.
Segundo , que introducidas , é intima-
das las espherulas aqueas en las columnas li-
quidas , estas se pongan mas delgadas , mas
húmedas , mas fluxibles , y por lo tanto mas
fáciles á su regulación , circulación , secre-
ción , &c.
Ter-
5 °
Tercero , que como en dicha agua es-
tan difusas , y disueltas las alkalicas-sulphu-
reo-volatiies partes , ocupando sus vacíos , y
al continuo desliz del agua se introducen
por el cutáneo vibulo ; es consiguiente que
á su presencia resulte en la maquina.
Lo primero , que comunicada a la san-
gre , y demas líquidos tan penetrante azu-
fre , y delgada sal , avivando , acalorando,
encendiendo los torpes, remisos, y apagados
azufres de la maquina , estimulando el inter-
no , y nativo ether á mas vivo dilatado bor-
ticoso movimiento , se orgamice la sangre , se
estienda su circulo , y se animen , y embal-
samen todos hasta el espirituoso liquido.
Lo segundo , que encontrándose en los
líquidos entre el texido de sus glóbulos con
hethereogeneas partes en diversidad salinas,
á saber con las venereas , herpiginosas , rheu-
maticas , escorbúticas , erycipelatosas , atrabi-
liarias , acedas , &e. es consiguiente , que
siendo contrarias , y de diverso genio , bus-
cando cada una por su quantitativa figura su
debida situación , y no hallando las unas en
su superficie conformidad con la superficie
de las otras , se muevan entre si con conti-
nuo choque , é impulso , resultando de esta
Iu-
lucha , é intestina fermentación , que las mas
gruesas , fixas , y ramosas partes , por lo ins-
cindente , aperitivo , y disolvente del azufre,
se penetren , se atenúen , y se corten ; y las
mas delgadas , y puntosas se quiebren , des-
punten , y en lo ramoso del azufre, y poroso
de lo alkalico se enreden.
Lo tercero, que comunicada á la hebra
la sulphureo-balsamica parte se resorte : y
adquiriendo todo el systema fibroso tono , y
elasticidad , pueda , batiendo los líquidos,
quebrar su ofensiva angulosidad.
Lo quarto , que batiéndose los liquidos
contra los solidos , los solidos contra los li-
quidos , y estos entre si , resultando en los
solidos hurneélacion , lubricación , tono , y
elater ; en los liquidos trituración , atenua-
ción , fluidez , mixtión, separación, &c. , per-
diendo los estrados hethereogeneos corpúscu-
los la ofensiva angulosa figura , vistiendo res-
pectivamente la mas amigable espherica , los
mas gruesos , y pesados se precipiten ; y los
mas delgados , abocados á el ámbito por la
sulphurea textura , y delgadez , después del
baño en su atmosphera natural el paciente
acalorado , y floxo el cutis , manifiestos sus
poros , por bládo diaphoresis , ó insensible
G trans-
5 2
transpiración de la maquina se eliminen
Si anexos á estos efeótos consideramos en el
agua las especiales medicas propriedades que
para curar las ulceras malignas , y otros afeólos
pútridos, y aun hasta para la curación del Can-
cerad Escorbuto , y otras enfermedades reve!*
des , é incurables de pocos dias á esta parte nos
han descubierto los modernos en el ayre fixo ; y
que en el principio phlogistico residen las
facultades de anodino , penetrante , amigo
del systetna neryioso , y conducente para to-
dos los afeólos cutáneos ; no veremos ya con
admiración estrada que nuestra agua extinga
el acido , resere , y abra las obstrucciones , re-
suelva el lentor viscoso , absterja las ulceras
sórdidas, depure las manchas cutáneas, y fur-
furaceas , excite , y promueva . las secrecio-
nes , y excreciones de vientre , orina , y su-
dor ; mueva los meses , excite el apetito , cu-
re la hambre canina , regule la cocción , ha-
ga expeler los flatos , y finalmente tenga mu-
cho uso en los crónicos males , que regular-
mente vienen de materiales viscidozacido-aus-
tero-glutinosos.
Aora pues : luego que las virtudes de
nuestra agua en el externo uso se estiendan
á todos los afeólos cutáneos , aunque traigan
comí
53
complicación venerea , á saber , sarna , her-
pes . tiña , empeynes , pruritu , comezón , pus-
tulas , morfeas , berrugas , talparias , alope-
cias , granos , apostemas , y aun el deplora-
ble leproso mal elefanciaco , vulgo de San
Lazara ; no tiene que estrañar.
Se ven por la experiencia particulares
sus virtudes para curar todo genero de lla-
gas ya generales en todo el cuerpo , ya en
determinadas partes , aunque sean cacceticas,
y con aétual corrosión de huesos.
Es peregrina en las fistolas , ophthal-
mias , corrosiones escoriaciones en los parpa-
dos , en los ojos inflamados , encarnizados , y
lip itudinosos.
Promueve con especialidad las retenidas
menstruales evacuaciones ; cura gonorreas an-
tiguas , flúores blancos , uterinas hemorragias,
y remedia las cloroticas , y escorbúticas.
Da conocido alivio en la hemicránea,
cephalaigia , destilación , y en todo genero
de destemple calido de cabeza , hijo de exce-
sivo estudio , ú otra continuada cabilacion.
Es prodigiosa en los hipocondriacos,
dolores rheumaticos , nefríticos , cólicos , de
estomago , y de clavo ; estanques hemorroy-
darios , y fixos histerismos.
So-
54
Socorre prodigiosamente a los plagados
del mal gálico , corrigiendo symptomas , que
del mercurio se quedaron burlando.
Quita el fetor de la boca , del sobaco,
de las ingles , y de los pies ; y depura todas
las impuridades del cutis,
Cura las llagas de la boca , de la gar-
ganta , y corrosión de la campanilla , hacien-
do gargaras , y tomando enjuagatorios los pa-
cientes.
Resuelve poderosamente las hinchazones
de las piernas , y los extraños contenidos en
aquellas articulaciones , ó cavidades llamadas
Synovhs.
Ablanda los tumores , conforta los rela-
xados miembros , entona las partes débiles y
ñoxas : precave los abortos , y hace fecundas
las estériles.
Advierto , que las llagas que no sanasen
con el uso de esta agua , podran quiza lograr
su remedio embarrándolas con el cieno que
hace la misma agua : pues siendo el azufre
de ella espirituoso-volatii , pasando ligera-
mente sobre ellas , no surte el deseado efec-
to ; pero siendo fixo el del cieno , puesto
sobre la llaga, podrá hacer con su perma-
nente influxo los efedtos correspondientes á
? 5
su naturaleza : contribuyendo no poco la as-
tricción , ó compresión mecánica que exerce
la misma tierra al secarse,
Es tan poderosa en fin la virtud de
nuestra agua, y se estiende á tanto su efi-
cacia en otras muchas enfermedades , que
aun algunas personas que la buscan con el
mero deseo de curarse de una enfermedad ; lo-
gran en ella la curación de otras , de que no
tenian noticia,
Pero al paso que usada dicha agua en
los casos indicados con todas las qualidades
completas , y dispositivas es un profiscuo an-
tidoto ; será tosigo , ó completo veneno en
toda enfermedad de pecho ; como son toz,
asthma , hemothysis , tubérculo , llaga en el
pulmón , difícil respiración originada de qual-
quiera causa que sea , tympanitis schyrrosos
tumores , ulcera en la vexiga , sello en vis-
cera , y otras de esta casta.
No quiero dilatarme en señalar muchas
mas enfermedades, en que conviene su uso,
que estuvieran demás para el Facultativo doc-
to , y de nada servirían á el ignorante : solo
para mayor valimento , y justificación de las
loables virtudes de nuestra agua ; restaños
aplicar toda la doctrina á la praítica , com-
pro-
S 6
probando sus efeéfos con algunas observacio-
nes decisivas , y evidentes, Pero antes inser-
taré á la letra Ja respuesta que dio Don Luís
Peyronet ( Cirujano que fue mucho tiempo
en la Ciudad de Lucena ) á una consulta que
sobre dicho Baño se le hizo : pues aunque
en parte no conoció sus minerales , fue cu-
rioso , y fiel observador de sus efeítos , y por
tanto debe tenerse por testigo del mayor
crecito. De esta respuesta he debido copia
( entre otros pasos coa que ha coayudado a
que conste á la Real Sociedad este trabajo)
al Señor Don Antonio Ortiz Repiso , Socio,
y Regidor en dicha Ciudad ; y su tenor es
eí siguiente : » Por la Analysis , que he sa-
15 cado del agua que contiene el Baño deí
11 Horcajo , distante de Lucena una legua , he
» venido en conocimiento , que tiene los mi-
li nerales de azufre , y azogue , y que en el
11 verano es mas fría que en el invierno , y
11 asi refresca , tempera , humedece , corrige,
ii dilue los líquidos , y entona los solidos se-
» gun el vicio de ellos. En el espacio de vein-
” te y dos años que tengo conocimiento de
ii ellos , han ido de este pueblo de ambos
» sexos , como de los lugares circunvecinos,
unos coa sarna , otros con herpes , otros
55 con
11
V
57
con calor de hígado , ó Humor salitroso,
11 unos preparados , otros no ; unos guardan-
11 do dieta , otros sin estas precauciones , y
v han sanado. Muchos han venido de uncio-
n nes de Córdoba , y de Granada peores que
» antes de haber ido , y con el uso de estos
v Baños se han curado radicalmente. Buenos
ii efeítos han producido en los afeólos rheu-
ii maticos , histéricos, é hipocondriacos, igual-
ii mente en las ulceras , y fistolas producidas
ii de un vicio salitroso , y sequedad en las fi-
ii bras ; lo que no he visto algún efeólo en
ii las ulceras cancrosas , escorbúticas , y es-
ii crophulas. La experiencia de muchos años
n ha acreditado ser especial baño para todo
ii genero de sarna , calor de hígado , llagas,
ii dolor nefrítico , y hemorroidad , histeris-
n mos , y rheumatismos. Esto es lo genera!,
ii sin otras particularidades. Lucena 2 1 , de
v Junio de 1781. Luís Peyronet. u
Estas son las virtudes que por espacio
de veinte y dos años observo el espresado
Facultativo ; y estas mismas son las que por
discurso de treinta años que es Medico en
dicha Ciudad , ha observado el Doólor Don
Nicolás de Mena , a quien he debido exten-
sa noticia en esta parte : y para su mayor
ere-
crédito , como para que esta obra no carez-
ca del precioso requisito de la espériencia,
que es la que da vigor a las anteespuestas
razones , y virtudes ; pondré á conséquencia
algunos maravillosos sucesos de los muchos
que se han visto , y observado ¡¡ que son co-
mo siguen.
OBSERVACION PRIMERA.
F UE el primer beneficio de esta agua la
curación de la Baca propria de Don
Francisco de Angulo ^ la que haviendo en-
fermado de un afeólo cutáneo , que vulgar-
mente llaman Arestín , en tal grado , qué en
sentir de los ganaderos no tenia remedio ; ya
por este motivo , como por razón del conta-
gio la abandonaron del Cortijo , y ganados;
pero llevado este animal de su natural ins-
tinto , ó guiado de la providencia Divina,
que no hace cosas acaso , y se vale muchas
veces hasta de ios brut;os para instrumentos
de sus favores , se acogió al sudadero de esta
agua , y rebolcandose en su cieno , a pocos
dias no solo apareció limpia , y sana ; sino
manifestó á las gentes las hasta alli ocultas vir-
tudes de dichá hgua. OB-
59
OBSERVACION SEGUNDA.
U N Caballo negro llamado Mesias sien-
do proprio de los PP. Dominicos de
la Ciudad de Jaén , enfermó de un afeólo cu-
táneo , que en los animales llaman Alvarazo ,
y en los racionales Lepra , en tal disposición,
que desauciado ya por los Alheñares , iban a
darle muerte , desangrándole : pero noticioso
por un acaso Don Alexo García del estado
de este animal , llevado de la esperanza cier-
ta de sanarlo en esta agua , lo compró en
precio de doscientos reales por mano de
Juan Ximenez Cintas ; y en efecto traído es-
te Caballo , haviendolo bañado en esta agua,
y embarrado con su cieno , se limpió , sanó,
se vistió de su natural pelo , y se puso tal , que
los mismos PP. lo buscaron , ofreciendo por
él la cantidad de cinco mil reales.
OBSERVACION TERCERA.
L Orenzo Almoguera , vecino de Monti-
11a , de edad de quarenta y tres años,
haviendosele formado de resultas de un Bubón
H ve-
<5o
venereo maltratado , un congesto en la parte
posterior , y media del muslo izquierdo , y
haviendoselo abierto antes de su maduro tiem-
po , se le hizo una llaga tan tenaz que por
ningún remedio pudo cerrársele en el espa-
cio de quatro años ; por lo que pasando ya
por razón del tiempo , ya por la naturaleza
del humor al estado de ulcera corrosiva , 1«
mandaron el uso de las aguas de Bardales , y
haviendolas usado quatro consecutivos años,
lejos de conseguir su alivio , se graduó su
padecer , ampliándose mas , y mas la llaga:
en este estado , antes de perder su pierna,
que era el único auxilio que los Facultati-
vos le daban ; llevado solo de la pública fa-
ma de esta agua , pasó a bañarse en ella con
tal felicidad que en el primer año se le lim-
pió la ulcera , encarnó , y cicatrizó tan per-
feílamente , que oy vive sano , exerciendo
el modo de vida de Canastillero de feria en
feria , y de pueblo en pueblo.
OBSERVACION QUARTA.
D OÑA María de Priego , natural , y ve-
cina de la Ciudad de Lucena , de es-
tado
6 1
tado honesto , y de edad de treinta años , de
resultas de una supreeion menstrual se cons-
tituyó histérica, y afligiéndole fuertes los pa-
roxismos , trató de buscar auxilio medico , y
disponiéndole una sangría del brazo derecho,
se le hizo con tan infeliz suerte que no solo
le cortaron improporcionadamente la vena,
sino que le hirieron la correspondiente arte-
ria , y tendón : á cuya operación no solo so-
brevino fuerte fluxo de sangre , y encogérse-
le el brazo contra el pecho ; sino que se sor-
prehendió en tal grado , que conveliéndose
toda cayó en un fuerte insulto epiléptico:
socorrida de dichos accidentes , quedó quasi
sin habla , el brazo valdado , bastante impe-
didas ambas vias , y con repetidos epilépti-
cos insultos : en tan miserable estado tra-
tándose con el mayor cuidado , se triunfó
del agudo padecer , pero se fixó con los mis-
mos aunque mas remisos symptomas en un
habitual , y crónico estado ; para el que apu-
rado ya el arte , pasó á bañarse en esta agua,
y á los primeros baños recobró su natural
expedita habla , se facilitaron sus trabajosas
vias , tomó agilidad su brazo , y fluyendole
su natural evacuación , se conserva
L oy sana.
. OB-
OBSERVACION QUINTA.
D OÑA María Ana Márquez , natural , y
vecina de Castro el Rio , de estado ho-
nesto , y de edad de veinte y ocho años , pa-
decía una llaga en la garganta , que corrien-
do ya el espacio de largo tiempo , se havia
hecho inobediente á toda medicina : por ul-
timo recurso tomando enjuagatorios , y ha-
ciendo gargarismos con esta agua , se le cu-
ró su penosa ulcera , y adquirió el estado sa-
no que oy goza.
OBSERVACION SEXTA.
D OÑA Juana Rodríguez , muger del Se-
cretario de la Intendencia de Córdoba,
de edad como de quarenta años , de resultas
de una optalmia quedó enteramente ciega;
y en el uso de esta agua cobró su no espe-
rada yísta, empezando á Ver á los
pocos baños,
^3
OBSERVACION SEPTIMA.
F Rancisco Solano , vecino de Lncena , de
edad de veinte y dos años tenia un
cancro en la nariz , que ya depaciendole par-
te de la cara , se miraba irremediable ; y pa-
sando al uso de este Baño , se detubo el
cancro , y sanó perfectamente , como lo ase-
gura toda Lucena.
Juzgo quedan ilustrados los maravillo-
sos efeCtos de este Baño con las veridicas ob-
servaciones expuestas : omitiendo infinidad de
ellas , por no hacerme mas estenso ; pero en
atención a que me consta , que del abuso de
esta agua se han seguido funestas resultas , y
algunos extragos ; para que asi no suceda,
pondremos el arreglado , y seguro método
de usarla , que es el siguiente.
METODO TARA EL BUEN USO .
$. I
N O hay cosa que combata mas el animo
del Medico en el manejo del enfermo
que
6 4
que la recita adminisíraclon de los reme-
dios. Es obra de tanto ingenio , y tal tino
mental , que á penas basta al desempeño un
Hippocrates inventor de bellas reglas , aun-
que Galeno diga , que el conocimiento del
mal es la invención del remedio. De esta
fuente nace , que el mejor remedio se vuel-
va insuficiente , superfino , discoio , y menos
conveniente á la naturaleza del mal. Para evi-
tar estos inconvenientes en nuestra agua, he-
mos de reducir su método á tres puntos. Pri-
mero , á conocer quando podra ser especifi-
co remedio. Segundo , á que se administre
con prudencia , preparando el enfermo. Ter-
cero , á que este observe exactamente los pre-
ceptos que expondremos.
Hecho cargo el Facultativo por los
simptomas del mal del genio de sus causas,
graduación , y calidad , é instruido de la fuer-
za , virtud , y eficacia del mineral mixto , ó
saturado de nuestra agua , podrá comparan-
do el remedio con el mal , y el mal con el
remedio , sacar tan poderoso indicante , que
llame á voces dicha agua ; j deliverar la
consequencia , si será remedio insuficiente,
superfluo , díscolo , ó conveniente.
Satisfecho ya el Facultativo , de que dicha
agua
6 i
agua es adequado , y conducente remedio,
pasará á satisfacer los quatro escopos , á sa-
ber , qualidad , quantidad , ocasión , y modo,
que para el uso de toda medicina se deben
observar.
La qualidad es la especie , y naturale-
za del mineral , de que está impregnada nues-
tra agua. La quantidad es el arreglo deí nu-
mero de baños que el paciente ha de tolerar;
cuyo computo podrá hacer el Facultativo,
atendiendo el receso del natural estado , ó
magnitud del mal , lo mas , ó menos denso
de su estambre ; mas , ó menos distante de
la afeita parte : sin perder de vista el efec-
to del agua , y fuerzas del enfermo según el
común texto : A natura metimur lapsum , &
a lapsu quantitatem remedij.
La ocasión es el oportuno tiempo en
que debe usarse dicha agua ; lo que da bien
á entender la presencia del indicante , y au-
sencia del prohibente.
Y por ultimo el modo , con que deben
practicarse , que es aplicarla con tolerancia,
y menor penalidad del paciente , arreglándo-
se á el cito , tuto , jucundé , que tanto nos
intima nuestro Principe.
Mas antes debe el Medico preparar su
en-
66
enfermo , atendiendo á la circunstanciada na-
turaleza ya por el clima, ya por el humor
pecante , sin perder de vista el particular
aparato del paciente , que es el libro practi-
co del Medico , y el centro donde deben pa-
rar las ideas generales de purga , sangría,
y otras prevenciones.
Instruido ya el Facultativo del grado
de la dolencia , y demas circunstancias del
paciente , deberá primeramente inanizarle de
alguna plétora á proporción que abunde mas,
ó menos el liquido sanguinolento : diluir , y
dulcificar su qualidad en lo posible , con eí
fin de precaver el frequente y penoso simp-
toma de pujo , ó tenesmo , colico dolor , ó
nefrítico , exaltación histérica , u otro estra-
go que el rechazo del liquido de la periferia
al centro a presencia de tan grave atmosphe-
ra , en los no dispuestos frecuentemente oca-
siona. Purgándolos asimismo con blando , é
idoneo cathartico según lo pida su necesidad.
Aquel Sanguis in lúe eduBus clamitat
de ierra ad Ccelum del docto Baglivo , que
tan severamente verneran , y siguen algunos
Profesores , y el tedio que el vulgo ha co-
brado á la sangría en tales casos , ha funda-
do perjudicial opinión , que sangrando á los
con-
6 7
contagiados de gálico se destruyen , y arruy-
nan , imposibilitándose a pronta curación.
Siendo causa este systema , de que muchos
galicados , que asociados con correspondientes
evacuaciones , minorándoles el quanto , corri-
giéndoles la acre-corrosiva quaüdad , logra-
rían completo alivio ; por imperfeóta prepa-
ración se exulceren unos , se escollen otros,
apareciendoles mas, y mas crueles sus simp-
tomas. Para evitar estos estragos , pasaremos
a. explicar el dicho texto de Baglivo.
Debe pues entenderse , que este celebre
Autor refuta , y condena la sangría en aque-
llos galicados , en afeólos crónicos constitui-
dos con general atonía , y floxedad de solidos,
de una sangre poco balsámica , de espíritu
pobre , y de un aparato limphatico vapido:
pero no en los galicados pletoricos , de apa-
rato sulphureo , de un solido rígido , irrita-
do , y crespo ; en quienes lejos de temer la
evacuación , debe empezar la curación por
ella ; para que tengan lugar los leves cathar-
ticos , blandos diaphoreticos , mulcebres , hu-
meófantes , modificativos , y dulcificantes. En
este concepto debemos entender el expresado
texto ; en cuya inteligencia pasamos a expo-
ner las dietéticas reglas que debe observar el
enfermo. I
68
Asi preparado , dirigido sin agitación á
la situación del Baño , no deberá usar de él
en el dia de su llegada , ni en los tres pri-
meros dias sufrir mas que 'uno , durando el
espacio solo de treinta minutos , por mas ro-
bustez que goce , ni mas enfermedad que
lleve : y no conociendo debilidad notable,
usará de dos al dia de alguna mas duración
en las horas , que vamos á asignar.
Asi como el dia mas proporcionado pa-
ra el baño es el de mayor serenidad $ la ho-
ra mas oportuna para él es desde las diez
del dia en adelante : no por el diverso tem-
ple que el agua tenga en esta , mas que en
otra hora del dia , ó de la noche ; sino por-
que caminando el sol á el Zenith , acaloran-
do el ayre , poniéndolo mas globoso , y li-
gero , disipando la humedad , que el progre-
so de la noche en tales parages forma , no
solo pone mas templado el ambiente , sino
que infiriendo con mas dirección , y fuerza
su luminar rayo en la maquina , excitando ma-
yor calor , pone los cuerpos á la gravedad,
y frialdad del agua mas dispuestos. Y aun-
que no es tan conveniente bañarse por 13
tarde , hecha perfectamente la cocción , pa-
sadas seis , ó siete horas de la comida , po-
drá
drá practicarse sin manifiesto riesgo.
Usara respeétivo reposo en parte , ó
sitio abrigado , luego que salga del Baño;
para no impedir con el ambiente frío la útil
transpiración , 6 diaphoresis que pueda cau-
sar la eficacia de este mixto mineral.
Guardará una vida en animo serena,
sin agetreo exercitada , en bebidas espiri-
tuosas contenida , como en comidas túscosas,
ahumadas , salsuginosas , picantes , y frutas
indecodtas- : permitiendo las blandas , madu-
ras de fácil digestión , especialmente cocidas;
y algún poco de vino á la comida.
Huya del relente de la mañana , y se-
reno de la noche : separándose igualmente
de las degluciones desordenadas , á que inci-
ta ya la ociosidad , ya la precisa asociación
de tantos.
Sepárese , como de su mortal enemigo,
del uso de la Venus : no entre en el Baño
ni aun con sospecha de indigestión , ó cons-
tipación ; ni toque dicha agua la muger que
anualmente pague su menstrual pensión.
Suspenderá los Baños todo el que ex-
perimente inapetencia , debilidad , ó qual-
quiera accidente que proceda de imperfeta
cocción ; ó á lo menos use de ellos con pre-
caución , ó interpolación. Las
7 °
Las devociones , el paseo de la tarde,
el trato familiar , ü otro honesto recreo en
las primeras horas de la noche ocuparan el
tiempo libre , christiana , y saludablemente;
lo qual conspirara no poco con la eficacia de
las aguas , á que Dios , que es salud , y vi-
da , la conceda á el enfermo á quien con-
venga.
Esto es , Nobilísima Sociedad , quanto
á tu sabia penetración ha podido exponer
mi cortedad sobre el origen , naturaleza , efec-
tos , virtudes , y uso de las aguas del Baño
del Horcajo ; sin otro obgeto , ni fin que el
de coadyudar con tu ardiente zelo por el
bien común , utilidad de todos , exaéto cum-
plimiento de tu instituto , y gloria que á
Dios resulta , en que le sirvamos en benefi-
cio del público : para cuyo desempeño he
analysado el agua al pie de su Alberca , he
indagado sus efectos , he hecho las observa-
ciones , experimentos , y combinaciones baxo
de los fundamentos , y reglas ciertas , que
como mas seguras , y apropriadas á este fin,
los mas celebres Autores modernamente pre-
vienen ; y que son suficientes para desterrar
las dudas, contrarias opiniones, y radicar el
concepto de solidez , con que se ha proce-
dido
7 1
dido en el examen analytico expuesto. Pero
en atención , á que en los asuntos que de-
penden de la experiencia , observación ocur-
ren nuevos hallazgos cada dia ; y que para
notar las particularidades de las aguas , no
basta de un hombre la vida, me receio,que
ya hijas de la dificultad del asunto , ya de
mi cortedad , se adviertan muchas imperfec-
ciones , y yerros ; pero atento mi redto fin,
no llevaré á mal , que la curiosidad , y exa-
men de los Sabios Profesores , a quienes se
exponga esta Disertación , la aumenten con
nuevos experimentos , é ilustren con mejores
luces : y sobre todo si alguno hallare , ó
mejores medios para el examen , ó expresio-
nes mas proprias para describir las virtudes
de estas aguas; le suplico, no disimule mis
yerros , sino que los corrija ; que yo desde
luego antepongo aun á mi mismo el
bien del publico , que ha sido
todo mi
FIN.